Los riñones tienen una función muy importante en el organismo, actúan como un sistema de filtración de la sangre y para eliminar desechos e impurezas, colaborando en el proceso de regulación de compuestos y nutrientes que el cuerpo necesita para un adecuado funcionamiento.[i] Cuando se presenta alguna falla o daño sostenido en el tiempo en este órgano, aparece la enfermedad renal crónica (ERC); también llamada insuficiencia renal crónica; la cual es una afección grave que produce una pérdida gradual de la función renal, y que; de no ser controlada correctamente puede generar complicaciones graves en la salud, siendo potencialmente mortal[ii].

Según el estudio Global de Carga de Enfermedad, en el mundo alrededor de 697 millones de personas sufren enfermedad renal crónica (ERC), un dato que en los últimos 30 años aumentó en un 29% debido al envejecimiento de la población mundial, y al mismo tiempo de un control médico incorrecto[iii], ocasionando aproximadamente 1.2 millones de muertes globalmente y posicionándola como la 12° causa de muerte en el mundo. La ERC se clasifica en estadíos del 1 al 4 para determinar su gravedad (siendo 4 el más grave), hoy sabemos que solo 10 de cada 100 pacientes adultos con estadío 3 (cuando ya existen síntomas claros) son diagnosticados[iv], lo cual es relevante si se considera que este padecimiento pone en riesgo la vida de quien lo sufre.[v]

“Cuando se presenta una falla en los riñones, el cuerpo en el cuerpo ocurre un efecto ‘dominó’, provocando que poco a poco otros órganos fallen. Por ejemplo, existe una conexión entre los riñones y el corazón, el daño en uno puede conducir a daño en el otro, lo que resulta en complicaciones graves en salud.[vi] La enfermedad renal crónica se asocia con otras enfermedades significativas, se estima que al menos el 35% de los pacientes que la padecen son diagnosticados al mismo tiempo con hipertensión[vii] y un 25% con diabetes en estadíos 3 y 4[viii], convirtiéndolo en un padecimiento que provoca altas tasas de hospitalización[ix] y aumentando la posibilidad de accidentes cardiovasculares y por ende la muerte prematura”, explicó el Dr. Esteban Coto, Director Médico de AstraZeneca para Centroamérica y el Caribe.

La incidencia de la ERC en los países de la región como Panamá, Costa Rica, Guatemala, Honduras, y República Dominicana se encuentra entre 7.54 y 11.43%[x]. Sin embargo y a pesar de esta significativa cifra, es frecuente que la ERC no se incluya en las principales estrategias de control de enfermedades crónicas. Por esta razón, el 10 de marzo, en el marco del Día Mundial del Riñón, la Sociedad Internacional de Nefrología (ISN) y la Federación Internacional de Fundaciones del Riñón (IFKF), junto con otras organizaciones como AstraZeneca, buscan hacer un llamado a la población para crear conciencia sobre la importancia de la detección temprana, el impacto de la enfermedad en distintas áreas y la necesidad de una atención oportuna para el manejo de los factores de progresión e incluso en el manejo de los estadios iniciales de la enfermedad para evitar complicaciones.[xi]

“Es importante llegar a la mayor cantidad de personas en el mundo, por eso debemos llevar este mensaje a amigos, familiares, compañeros de trabajo y pacientes, para crear conciencia sobre la enfermedad renal que es un padecimiento silencioso y no presenta síntomas en las primeras etapas. Es primordial un diagnóstico temprano, evaluación de factores de riesgo y la utilización del tratamiento adecuado para prevenir complicaciones, y atrasar o incluso prevenir la diálisis (tratamiento para ayudar al riñón a cumplir su función) por completo. Las pruebas para una detección temprana van desde análisis de sangre, pruebas de orina y biopsia renal,[xii]” añadió el Dr. Coto.

La esperanza de vida de los pacientes con daño renal depende de muchos factores, entre ellos la edad de la persona, su control médico y estilo de vida. Un tratamiento adecuado puede ayudar a las personas con falla renal a vivir muchos años. Actualmente, AstraZeneca recibió por parte de la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA), el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar de Japón (MHLW) y la Comisión Europea de Medicamentos (EMA) la aprobación de un tratamiento para la enfermedad renal crónica en pacientes con y sin diabetes tipo 2, siendo el avance más significativo de la enfermedad renal crónica en más de 20 años.[xiii],[xiv],[xv]

 

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